¡Dibuja tu Flor de la vida, necesitarás solo un compás!

Desde hace una semana mi hija Zuzana me está pidiendo que le enseñe a ¨hacer geometría¨, una de las tareas pendientes que querría hacer con ella cuando tuviera un rato libre. Ha llegado el momento.
Además, hace unos meses leí el libro: La Divina Geometría de Jaime Buhigas Tallon, que me encantó, pero lo leí a nivel ¨teórico¨, así que ahora toca la práctica.

¿Puede ser algo mejor que compartir la sabiduría de los libros que lees tú con tus hij@s?

Empezamos con la Flor de la vida. Hemos sacado nuestro compás y hemos descubierto que no es el mejor, no aguanta bien la distancia, se mueve enseguida …. en fin, pero es el que tenemos ahora.

¿Qué nos ha enseñado la Flor de la vida en nuestra casa?

La unidad y la cooperación.
Yo propongo y explico, Zuzana (10 años) piensa y dibuja con su compás y Dása (8 años) colorea. Entre todas hemos formado la Flor de la vida, muy importante teniendo esta vibración en nuestros hogares en estos momentos.

La circunferencia – tan simple y tan mágica. Con su carácter de plenitud, de profundo equilibrio, de absoluta unidad. La forma geométrica que simboliza lo intemporal y la unidad suprema. Forma asociada a lo absoluto, lo divino y a lo universal.

 

¿Y cómo vamos trazando las circunferencias para crear la Flor de la vida?

1. Dibuja una circunferencia (círculo).
2. Luego otra con la misma medida que la primera desde cualquier punto del perímetro de la primera.
3.Coloca el compás en el punto de intersección entre el círculo acabado de hacer y el primero. Entonces habrá que trazar dos círculos desde las dos intersecciones.
4. Continua trazando circunferencias siempre del mismo tamaño, colocando el compás en los puntos de intersección entre todas las circunferencias que vas trazando.

 

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