Elemento Tierra

 

El elemento Tierra  es el centro en el cual se apoyan todos los elementos. La Tierra acoge y cobija a todo y a todos. Representa la nutrición y los alimentos. Es la figura de la Madre. Representa la forma y la estabilidad.

 

Piensa en un árbol –  ¿Qué es lo que le sostiene? ¿Por qué no se cae?

Sííí, son las raíces, por eso es tan importante primero aterrizar, enraizar y luego crecer. Si no hay buenas raíces no vamos a poder crecer. Si no hay un buen contacto con la Tierra, a lo mejor salimos volando, pero pronto nos caemos.

¿Cómo puedo conectar con la Tierra?  Sobre todo a  través de los pies.

Nuestras caderas, piernas y pies son nuestras raíces.

Llevamos una vida aislada de la Tierra y de la naturaleza, nos separamos con los zapatos, nos encerramos en los edificios y pronto o tarde lo vamos a notar en nuestro cuerpo, mente y corazón.

¿Qué puedo hacer? 

Siente y toca a través de tus pies. ¡Descálzate! No te pido que vayas sin zapatos a trabajar,  sino que aproveches cada oportunidad de poder estar en contacto con la tierra.  Si estas en la naturaleza, en el parque o en la playa camina un ratito despacio sin zapatos o simplemente deja descansar unos 10 minutos tus pies sobre cualquier superficie que está conectada con la tierra – césped, piedras, arena ….  Incluso el hormigón, el ladrillo o los azulejos de cerámica valen, ya que son conductores de la electricidad terrestres, siempre y cuando estén sin tratar. Al contrario los materiales como asfalto, goma, madera  o plástico aíslan de la tierra.

Huele – Sal fuera después de la lluvia, cuando el aire está limpio y todo huele a tierra, párate un momento cuando pasas al lado de una planta en flor y acércate, nota el olor tan agradable que desprende el mundo vegetal.

Toca – Si te gusta la jardinería, mete tus manos dentro de la tierra, pero sin guantes. ¨Ensúciate¨ de esta materia prima y primordial, la tierra te va pasando  información y tú a ella. La tierra recoge los datos sobre  lo que tu necesitas y te lo dará en forma de una hierba que crecerá en tu jardín.

Come con el sentido común: Estate en contacto con la naturaleza a través de lo que comes. Sigue el ritmo de las estaciones y no te pongas una ensalada de tomates en pleno invierno, ni platos al horno durante el caluroso verano. Piensa, no es tan complicado que se refleje en nuestros platos el ritmo cambiante de la naturaleza.

Escucha  los sonidos de la naturaleza, siéntate uno minutos y escucha los sonidos a tu alrededor, el canto de los pájaros, el viento, la lluvia. Son sonidos muy armónicos. Te ayudan a volver a tu centro.

Observa todo lo que tienes a tu alrededor. Observa la naturaleza cambiante.

Y si quieres emplear todos tus sentidos a la vez, túmbate directamente en la tierra (sin una colchoneta, por supuesto, para no aislarte de ella) y siéntela con todo tu cuerpo, con todo tu Ser, con todas tus células.

Ya verás cómo te ayuda en cualquier momento de tu vida.